Mi Vía Tolosana (Camino de Arlés – GR 653): Etapa 6 Lescar – Oloron Ste Marie

A la jornada de ayer se le podría llamar de muchas formas, pero entre tantas, “niño cabezón que quiere su palo” podría ser muy acertada.
En la mañana, minutos antes de salir se presentó Henrry y Adeline para despedirnos a Anuke y a mi, nos habían traído agua purificada de Nuestra Señora de Lourdes, algo muy valorado en este camino, pues mucha gente lo comienza desde este punto por cuestiones de diferentes creencias . Pero lo mejor fue cuando esa señora sin venir a cuento y tras haberme dado la mano despiediéndose, me abraza y me planta un beso de abuela de esos de “mi hijo, ten cuidado en el camino y cuídate mucho”, pero de corazón. No se podía empezar la etapa con mejor pie la verdad.

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Y este es el perro cabezón que se salió 3 kms de su ruta para conseguir su segundo palo y una rodillera, fue escuchar a Henrry la palabra Decatlhon y ya podía estar a 100 kms que ahi me iba a plantar. Al final sería una decisión mas que acertada, no era consciente de la etapa que se me venía encima.

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Un tiempo increíble, unos paisajes de película, pero lo bueno estaba por llegar. A todo esto mi camino se vuelve a cruzar con el de Anuke, y compartimos unos 10 kms juntos, hablando un poco mas de otras cosas. Interesante la vida de esta chica, como toda persona que hace el camino, siempre hay una historia tras de sí. Esta chica hace el camino sin tiempo, planificación ni organización. Cuando tiene hambre come, cuando quiere dormir monta su tienda y duerme, pille donde pille. Me contó también sobre una aventura en coche muy interesante, cruzando Marruecos, Mauritania, Senegal, y otros, sola, y desde su ciudad en Francia.
Era hace unas semanas responsable en cuestiones de calidad de una cadena de supermercados, lo dejó, y su objetivo a la vuelta del camino es comprar una cuantía importante de cabras para elaborar su propio queso artesanal. Increíble, tomen nota, en la zona de Augvignon se harán unos quesos exquisitos.

Ya ella se quedó almorzando en Lacommande y yo proseguí mi marcha, estaba en buena forma física y con energía.
Poco después me encontraría a Oliver, peregrino que andaría tan solo 4 días, y que mas adelante lo dejaría durmiendo una gran siesta en el campo.

Hasta llegar a Oloron, no hice mas que acordarme de la queridísima madre que me parió, que es una santa por cierto. Crucé 3 bosques (Boid de Lacommande, Bois de Gòes, Bois d’Oloron) con unos 6 desniveles de subidas y bajadas constantes de 200 m de altitud, que para los “pro” no es mucho, pero para mi, y con mi querida rodilla era una pasada. Un ejemplo de uno de los desniveles:

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La llegada a Oloron fue apoteósica, moría por una ducha y un colchón donde descansar. Una vez listo, pude compartir mi velada (por darle caché a un buen tazón de sopa de verduras en sobre) con Niguel, un australiano que llevaba una semana haciendo el camino, y lo mejor, en triciclo (ha prometido enviarme foto para adjuntarla). Interesante charla, un hombre de los mas educado y respetuoso. Al día siguiente me lo encontraría de nuevo.
Etapa durísima, rompepiernas absolutamente, bosques maravillosos, y con muy buenas recompensas.

Mañana mais…

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2 Comentarios

  1. mama 8 octubre, 2013 a las 11:58 pm #

    Que cantidad de gente interesante estas conociendo!!!

  2. Maria 10 octubre, 2013 a las 4:12 pm #

    Mi abuelo era un devoto de Lourdes, y en su epoca todos la gente con problemas iba a Lourdes. Mi madre tb fue como enfermera, estubo acompanando a enfermos en su juventud.
    Cuanta gente has conocido, es genial!!!

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