¿Yo líder?

Y la respuesta en modo “borrador” antes de comenzar mi reflexión sería: “líder si, pero…NO”

 

Todos siguen al líder

Todos siguen al líder

Esta podría ser una definición digamos mas formal (no es de Wikipedia):

El liderazgo es la capacidad de establecer la dirección e influenciar y alinear a los demás hacia un mismo fin, motivándolos y comprometiéndolos hacia la acción y haciéndolos responsables por su desempeño

Y ahora…¿Qué es para mi el liderazgo?…esta pregunta es mas sencilla de responder, bajo mi punto de vista, para una persona que en sí misma, de forma intrínseca tiene dotes de líder, o ha hecho acciones en su vida en las que ha tenido ese papel. Entonces, tras esto, Alberto… ¿eres un líder?, suena algo pretencioso a ojos externos, a personas que anden algo desconectados de todo lo que rodea la vida de un ecosistema de emprendedores, profesionales libres, supervivientes, inquietos, o bichos que les guste compartir ideas y experiencias en grupos o equipos de trabajo, pero…bueno, yo diría rotundamente, SI. ¿Y porque Alberto?, y ahora es cuando me gustaría sacar de dudas al lector. No me considero una persona con dotes de liderazgo porque me guste gritar más alto en un concierto, o porque me guste que todos quieran hacer lo que yo pretende que se haga, o porque me guste tomar todas las decisiones a mi. Ahora bien, si tengo que leer las diferentes acepciones de este concepto que existen, y apropiarme de lo que me interesa para poder responder a todo esto, diría que si que considero que una persona con esta capacidad debe tener ciertos poderes “mágicos”:

Motivación y energía. Aunque es la menos teórica, la pongo en primer lugar de la lista, pues entiendo que “lo que irradias es lo que los demás perciben de ti”, es lo que eres para sus ojos, y es lo que definirá si te siguen o no”. Ser positivo, “transferir” energía, mantenerse optimista, o como dijo una buena amiga que admiro, tener alma, creo que son aspectos claves como detonante para una base limpia, sólida, de un equipo que va en modo “todos a una” (en este caso todos a uno)

Confianza. Y ya no hablamos de la confianza en uno mismo, que es básico, sino en la confianza depositada en los que colaboren en tu equipo. Cada integrante debe sentir que está contigo en esto por algo, con un fin, y sobre todo, que es la persona indicada para llevar a cabo la misión. Esto es confiar en las personas, y no de forma ciega, sino porque crees que ellas son las apropiadas para desempeñar el objetivo. Tu lo justificarás así, pero ellos lo creerán.

Compromiso. Cuando te crees lo que haces, hasta el punto del convencimiento a ti mismo, entonces serás capaz de contarlo como se merece, y conseguirás ser creíble, ser escuchado con todos los sentidos. No es sólo comprometerse con la idea, el trabajo a desempeñar, es comprometerse con las personas, a varios niveles. Si generas compromiso, eso mismo obtendrás de tu equipo.

Organización. Tener la capacidad de marcar hitos, tiempos, eficacia, es tener en tus manos la posibilidad de ahorrar tiempo a las personas, de tener objetivos más alcanzables, e incluso de verlos posibles antes de que se produzcan. La organización en un equipo pasa por la organización en uno mismo, pero para ello hay que saber transmitirla y estructurarla.

Ambición. ¿podemos realmente llegar a cumplir hitos o sueños si los deseamos con todas nuestras fuerzas?. “Podemos!” no es una palabra gratuita de motivación, ni de querer ser un “coach” sin serlo, significa en parte todo lo anterior, confianza en el equipo, en uno mismo, el deseo de cumplir el objetivo, la creencia firme de que así va a ser, y el convencimiento de que será una realidad. Ser ambicioso no es malo, siempre que sea por alcanzar nuevas metas, objetivos, y conseguir que otros lo hagan.

Objetividad. No perder el norte ni la realidad de las cosas, tener la capacidad de pivotar (o para los ajenos, de dar marcha atrás), es algo complejo si tienes todo lo anterior, pero que sin duda es de vital importancia. Saber ver las cosas desde un escenario real, sin dejarse llevar por la pasión, los sentimientos, la ilusión, es algo a lo que un buen cabeza de grupo debe saber enfrentarse y, llegado el momento, tener la frialdad y templanza de transmitirlo al grupo.

 “Si no puede ser, no puede ser”. “Si nos hemos equivocado, asumamos el error e intentemos mejorarlo”

Entonces… ¿yo líder?… si, pero mejor tener capacidad de liderazgo y ser un equipo.

No hay líder si nadie puede seguirte, no hay liderazgo sin un equipo que se haya dejado liderar …

Todos son liderazgo

Todos son liderazgo

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