Dia 2 (2026) – Ribadesella a Pernus: napolitanas de regalo, orbayo asturiano y el sueno de una hospitalera alemana – Etapa 18 del Camino del Norte
Hoy tocaba etapa larga: salir de Ribadesella con destino oficial en Colunga, pero con la idea ya tomada hace tiempo de seguir hasta Pernus, dentro de la siguiente etapa hacia Villaviciosa. En total, casi 21 km hasta Colunga mas 6,5 km extra que se sintieron, psicologicamente, mucho mas largos de lo que marcaba el GPS. Un dia de pequenos pueblos, lluvia fina y una de esas conversaciones que se quedan contigo el resto del camino.
Cafe, bizcocho y una panaderia inesperada
Sali de Ribadesella con mi clasico cafe con leche y un trocito de bizcocho de limon que me habia guardado de la microbakery de ayer. Energia de sobra para los primeros 10 km. Lo que no esperaba era encontrarme, a la salida de la urbanizacion Monte Somos, con un obrador llamado Panaderia Maos: un regalo para el estomago. Me compre pan fresco y no pude decir que no a una napolitana de chocolate. Hay dias en que el camino te pone justo lo que necesitas en el momento justo.
El mar a un lado, los pueblos por delante
Alcanzamos la Playa de Punta del Arenal, que nos dio una salida fresca y muy bonita siempre junto al mar. A partir de ahi, como suele pasar en este tipo de caminos, la jornada se convirtio en una sucesion de pequenos pueblos y aldeas que hacen que todo sea mucho mas ameno: vas llegando a pequenos objetivos y, sin darte cuenta, ya estas en el siguiente.
Hoy, ademas, me ha acompanado casi todo el dia esa lluvia fina que nosotros llamamos sirimiri o chirimiri, pero que aqui, en Asturias y Galicia, llaman orbayo: una llovizna casi de polvo que, aunque tuvo mas intensidad en algunos tramos, me permitio ir sin poncho, fresquito y a veces un poco mojado, pero sin llegar a empaparme.
El rincon de Mimi
Llegando al comienzo del pueblo de Vega me encontre con uno de los mejores regalos del dia: el Rincon de Mimi. Su historia es de esas que enamoran, como la de tantas personas que aman la peregrinacion y la cultura del camino. Mimi, de nacionalidad alemana, hizo su primer camino con quince anos y desde entonces no lo ha dejado. Hoy tiene tres hijos ya algo mas mayores y suena con ser hospitalera. Se esta formando para ello, y de hecho me conto que tendra que hacer unas practicas en un albergue en Castilblanco de los Arroyos (Sevilla) – le he pedido que me avise cuando vaya, por si coincidimos por alli.
Su amor por el camino, por las personas y por todo lo que le sucede no tiene limites, y la conversacion fue muy agradable. Tenia una mesa con cafe, infusiones y mucha variedad para desayunar y armarse de fuerzas para el resto del dia. Me pregunto si me habia planteado ser hospitalero. Todavia estoy pensando la respuesta, jajaja.
La aparicion de la playa de Beciella
Dejamos a la derecha la Playa de la Vega y pasamos por sitios agradables como Bernes, el Arenal de Moris y la Playa de Beciella, que fue una autentica aparicion magica. Subiendo una cuesta, te encuentras con un prado lleno de mesas de merendero de madera, y de repente la playa aparece como de la nada. A pesar de la cantidad de playas que ya habia visto, esta fue preciosa de verdad. Despues de ahi, todo el camino seria ya pradera y monte de cesped.
Companeros de camino
Durante el dia me cruce varias veces con un peregrino polaco (cuyo nombre, lo confieso, se me ha olvidado) y con Joshua, un chico aleman con el que es probable que me vuelva a encontrar en los proximos dias.
Pernus, los kilometros que no esperaba
Una de las cosas del camino: tenia en la cabeza que mi etapa terminaba en Colunga, pero la realidad es que ya habia decidido hace tiempo quedarme en Pernus, para estar en un lugar mas tranquilo. Fue una sorpresa que mi mente no habia guardado en la memoria, y psicologicamente esos 6,5 km extra cayeron de un plumazo. Pero tuvieron su recompensa: llegar a esta pequena aldea donde hoy pernocto, en un alojamiento llamado La Casona del Fraile, un lugar rodeado de absoluta paz. Espero cerrar el dia con un buen guiso de carne.
Cierre
Manana toca camino hacia el Monasterio de Valdedios. He decidido no tomar la ruta oficial por Gijon y coger la variante del Camino Primitivo, precisamente para poder hacer noche en el albergue del monasterio, que tiene pinta de ser un lugar muy espiritual. Hoy ha sido un dia de esos en los que el camino te da pequenos regalos sin avisar: una napolitana, un orbayo que no llega a empapar, una playa que aparece de la nada y una mujer que lleva el camino metido en el cuerpo desde los quince anos y suena con darselo a los demas. Quizas de eso se trata, al final: de ir coleccionando estas pequenas certezas de que merece la pena seguir andando.










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